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Acudir a la llamada: la orden más importante que tu perro aprenderá jamás.

El perro se lanza a la carrera. Ha percibido un estímulo que quiere alcanzar a toda costa.  Va directo hacia la carretera que bordea el parque.

Cuando parece que no se detendrá y que sólo la casualidad decidirá si lo atropella o no un coche, se escucha un repentino y potente: “MIRA”, una pausa de apenas medio segundo y un “AQUÍ”.

El perro se frena en seco con la primera orden, gira la cabeza buscando el origen de la voz de su tutor, y al escuchar “AQUÍ” emprende la vuelta a la carrera directo hacia su propietario.

La anterior situación es un habitual ejemplo de la importancia de enseñarle al perro a acudir a nuestra llamada. No es un comando para utilizar de forma continua. Resulta más efectivo reservarlo para situaciones de emergencia o riesgo, y asentarlo de tal manera que su fiabilidad sea casi absoluta.

A pesar de tratarse de una orden que puede salvar la vida del perro, la realidad es que una muchos tutores no la tienen incluida entre su repertorio de obediencia básica.

¿Cómo hacer fiable esta orden?

  • Nunca abroncaremos al perro por acudir con retraso o no acudir al comando “AQUÍ”: si no acude, es preferible acercarnos nosotros, atraparlo y llevárnoslo sin utilizar la orden. Si el perro tiene la mínima sospecha de que al llegar a nosotros puede ser recibido con un enfado, se lo pensará un par de veces y el comando perderá fiabilidad. Asimismo,  en los comienzos hay que asentar la orden mediante recompensas muy apetecibles y motivadoras felicitaciones. Debemos darle un buen motivo para acudir a nosotros cuando otro estímulo llama poderosamente su atención.

 

  • Acudir a nosotros no es sinónimo de fin de fiesta: si cada vez que le pedimos a nuestro perro que acuda a nosotros, lo siguiente que sucede es que le ponemos la correa y lo llevamos a casa, no tendrá demasiado interés en obedecer. Es importante que no relacione esta orden con el fin de su diversión. Para ello, lo más efectivo es practicar la orden y, cuando llega a nosotros, volvemos a liberarlo. De esta forma no asociará obedecer con una consecuencia negativa.

 

  • Trabajemos la orden de forma progresiva: para el perro, será sencillo muy acudir a nosotros en un entorno sin distracciones como nuestra casa. Otro asunto es hacerlo en una zona con más perros o novedades por investigar. Podemos comparar ambas situaciones con aprobar un examen de primaria (acudir en casa) u otro de la universidad (acudir en un entorno rico y motivador). Debemos trabajar de forma progresiva, tanto en la distancia que nos separa de nuestro perro, como en el nivel de estímulos que pueden distraerlo. Una correa de 10 a 15 metros es imprescindible para practicar la llamada con seguridad. Además, conviene generalizar la orden a distintos entornos practicándola en un mínimo de 5 escenarios, además de recordarla de vez en cuando para que no pierda efectividad con el paso del tiempo.

 

Orden gestual y orden verbal

El comando verbal lo podemos elegir a nuestro antojo, siempre teniendo en cuenta que no debe coincidir con otra palabra que utilicemos de forma habitual. Un “VAMOS” no parece buena idea, ya que en general tendemos a sobreutilizarlo en muchas otras situaciones. Respecto a la orden gestual, recomendaría mirar hacia el perro de frente, agacharnos a media altura, mostrarle las palmas de las manos con los brazos estirados hacia adelante y echarlos hacia atrás al mismo tiempo que retrocedemos. Las probabilidades de que el perro acuda aumentan exponencialmente si avanzamos en dirección contraria hacia donde se encuentra.

 

La diferencia entre pedir y exigir

Un comando se puede interpretar de varias formas. Con mayor o menor contundencia, volumen, o gravedad. Juguemos con la intensidad e intención de nuestra voz. Se trata de una orden que debido al contexto de cierta urgencia en el que se utiliza, debe ser requerida con un mínimo de potencia.

No obstante, conviene siempre guardarse un pequeño margen de expresividad en nuestra voz para cuando el contexto lo requiera. En una situación de peligro, el perro debe captar que nuestra voz no está pidiéndole que acuda, sino que se lo está exigiendo. Para ello, conviene ensayar estas situaciones de supuesta urgencia de vez en cuando. Durante un simple paseo podemos simular que algo importante sucede y el perro debe dejar inmediatamente lo que esté haciendo para acudir a nosotros. Un repentino y exigente “AQUÍ” debe provocar en el perro una respuesta más enérgica. Y por supuesto, un gran premio y felicitaciones por acudir. Eso si, tengamos cuidado. Si siempre exigimos a nuestro perro, se desensibilizará y la exigencia pasará a ser una petición normal.

 

Los comandos puente

Para que el que perro responda adecuadamente a una orden mientras su atención está absolutamente enfocada en otro estímulo, es recomendable utilizar un comando que nos permita previamente recuperar su atención.

Un “AQUÍ” contará con muchas más posibilidades de éxito, si previamente hemos captado la atención del perro. Para ello, ayudará enormemente haber trabajado con consistencia otra orden como “MIRA”.

Incluso, en ocasiones pueden ser dos comandos puente, donde su propio nombre sea el primero de ellos. Si el perro está desbocado corriendo en dirección contraria un secuencia de “SU NOMBRE” + “MIRA” + “AQUÍ” puede sacarnos de un buen apuro.

 

DOG TRAIN CANTABRIA

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